La decimoquinta edición de la revista Contraluz va tomando forma a buen ritmo, de manera que ya son varios los contenidos que han llegado. Pero hoy queremos detenernos de manera especial en uno que nos hace una ilusión singular, pues se trata del fruto de la estancia entre nosotros del último ganador del certamen Cerdá y Rico de fotografía.
El caso de José Antonio López Rico es además verdaderamente extarordinario, ya que, por primera vez en la historia del concurso el principal galardón lo ha ganado alguien de la misma comarca que vio nacer a Arturo Cerdá y Rico. Nuestro invitado es natural de Petrer (Alicante), localidad vecina de Monóvar, lo que genera un bellísimo puente cultural e histórico entre el origen del maestro y el hogar que custodia su legado.
Aprovechando el puente de San José, José Antonio y su esposa compartieron unos días con nosotros. Cámara en mano, recorrieron nuestros rincones con un objetivo tan complejo como poético: intentar captar el «alma» de la comarca de Sierra Mágina. Así que visitaron numerosas localidades del entorno de Cabra del Santo Cristo, caso de Solera, Huelma, Belmez, Cambil, Bedmar, o Pegalajar…
El resultado de esa inmersión visual será, sin duda, el plato fuerte de este número. Nos enorgullece adelantarles que su mirada protagonizará no solo el reportaje central, sino también la portada y la contraportada de esta edición número 15. Así que prepárense para ver nuestra tierra a través de los ojos del último ganador de nuestro certamen, quien comparte además raíces con el mismísimo Cerdá y Rico.
«De Magina me cautivó la calidez de su gente, ese paisaje tan diverso y esa luz…», nos comenta el fotógrafo. «Mil caminos… mil destinos…» será el título que recoge sus impresiones sobre Sierra Mágina.
Este viaje fotográfico, concebido para atrapar la esencia de nuestra tierra, no habría sido posible sin la complicidad de nuestra gente, asi que de manera especial queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Ana Belén Jodar y Rafael Rubio, quienes con su inmensa hospitalidad se convirtieron en los mejores guías y anfitriones, abriendo las puertas de nuestro entorno y haciendo que José Antonio y su esposa se sintieran como en casa desde el primer instante.
Asimismo, hacemos extensiva esta gratitud a todos los vecinos, vecinas y habitantes de la comarca que, con su cercanía y generosidad cotidianas, se dejaron retratar y compartieron sus vivencias. Gracias a todos ellos, el último ganador del Cerdá y Rico no solo se lleva en su cámara las imágenes que ilustrarán este número de Contraluz, sino también el recuerdo imborrable de un pueblo que late con el mismo espíritu acogedor que un día inspiró al maestro de la fotografía.
